Yeste 2009
Otro año, otro lance que ya pasó, siempre resulta una prueba nueva y excitante, cuando despierta el dragón. En sus valles cabalgando entre térmicas y luchando por llegar de un puesto de guarda a otro, los caballeros voladores han llevado su encargo a buen fin.
El sábado aguardaron sujetos a sus monturas, Eolo blandía con rabia la cara Noroeste del Ardal, lanzaba sus picas y flechas en ondanadas de 40 a 60 por hora. Agitados los caballeros, se baten en retirada esperando una oportunidad, sólo una. Aunque ahora apenas les consuelan vanas palabras a unos, mientras otros bajan en silencio y miran al cielo, quien sabe que retos internos sufre cada cual.
Así acabó el día, nunca dejó de atacar Eolo hasta el anochecer, agotados del río, el castillo y del calor, nos reunimos para la cena, estupendas viandas que apuramos al fresco y en muy buena compañía. Lluis Gotarda i Plá tuvo un humilde homenaje, muy poco para lo que se merece él y Windtech.
Y la noche nos meció, Morfeo nos llevó lejos y el alba nos trajo de nuevo a este mundo.
Otro día , otra oportunidad que seguro no pasará, siempre hay otro día, otra lucha que poder ganar, así me lo contaron y así lo escribo.
Día 21, domingo lo llamaron. Un amanecer rojo presagiaba. El fragor de la batalla, se aproximaba, todos miraron al cielo, un momento, en la mañana. Las huestes poco a poco se reunieron perezosas, nobles, escuderos, vasallos y villanos. Todos ante Eolo eran iguales y todos intuían que algo pasaba; y callaban. La normalidad es poco amiga de la batalla.
Así ha sido hasta nuestros días y así fue aquel día. Una amable brisa invitaba a los caballeros al vacío, y allá fueron uno tras otro, justo cuando las nubes bailaban en un juego invisible, ellos danzaron a su par. De pronto el juego tornó en batalla y allí donde antes inofensivos vapores flotaban, aparecieron, no torres, sino castillos por doquier. De sus bases barbas iracundas bajaban más de cien pies y entre ellas, valerosos delfines ascendían a mas ocho entre sus fauces. De más de 2800 hablan algunos de sus artilugios mágicos, de triangulaciones en números arabescos y álgebras que no alcanzo a imaginar ahora.
Se tomaron castillos, torres de vigía y hasta valles encantados, todo por conseguir la mítica espada de poder, Excaliburg.
Sir Peter Jesús Quintana logró acertar en su lucha por hacer diana en el corazón del Dragón (Trofeo Diana), Sir Alexandre Ros pudo alertar a los lejanos aliados y así reunir fuerzas de vuelta a la batalla (Trofeo Ida y Vuelta), Sir Federic Nuñez no solo luchó por Yeste hasta el agotamiento, sino viéndose solo al final, volvió a tierra con el Grial para posarlo en las manos de su rey (Trofeo Espada Excaliburg 2009 – Ganador manga Liga Murciana de Parapente). Fue allí mismo donde arrancó la espada del honor y la virtud, en sus hombros recae un año la gloria y una hazaña para el resto de su vida. Ahora toda su estirpe lo contempla.
Muchas muescas traían todos los caballeros, magullados y heridos algunos (es un metáfora del autor), pero todos volvieron salvos al fuego de su castillo. Otro año vendrá y otro lance nos esperará en ciernes. Pronto estará de nuevo aquí y esperará lo mejor de nosotros para la gloria y leyenda de Yeste.
Al salir del castillo, colgaba un pergamino en la puerta que rezaba en latín...
Yo cultivo una rosa blanca,
En invierno como en verano,
Para el amigo que me da
Su mano franca,
Y para aquel que me arranca
El corazón con el que vivo,
Ni cargos ni ortigas cultivo.
Yo cultivo una rosa blanca.
N.A.
(Paco Tran - Club Parapente Ardal)
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